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Espiritualidad: una transformación que se vive día tras día.

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En esta época, el internet y las redes son fuente inagotable de mensajes de todo tipo, esto permite que se difunda rápidamente información valiosa y también información falsa o de esa que confunde y distrae al ser humano de su crecimiento espiritual y experiencia. Como quiera que sea es absolutamente perfecto, pues si llega a nuestras manos, aquello se corresponde con nuestro nivel de aprendizaje. Así que ¡para los gustos, los colores!

Me refería a este tema porque recuerdo haber leído hace unos años esta frase: “No somos un cuerpo viviendo una experiencia espiritual, somos espíritu viviendo una experiencia humana”, me pareció bonita la frase y hasta la compartí en redes, aunque hoy debo confesar que entonces, ¡no entendía NADA! y así, ¿cuántas veces no nos sucede lo mismo?

Hoy repito esa frase muy a menudo y siento que cada día le encuentro mayor significado. Ha sido una comprensión paulatina, una verificación permanente, una vivencia que me ha llevado a reconectar con la paz y la certeza.

Aquí estoy sonriéndome al recordar esos momentos, y no precisamente porque fueran de felicidad o armonía, todo lo contrario! Podría decir que mi vida era un completo desastre, me sonrío porque hoy se que gracias a las experiencias vividas, hoy estoy aquí.

Mi punto de quiebre se dio cuando: Cansada de sufrir, recién separada, emocionalmente devastada y protagonizando un papel de víctima de alfombra roja de premios Oscar, el cual se reforzaba con todos los argumentos de los que mi ego se valía para convencerme a mí y a mi entorno de “mi verdad”, estuve a punto de perder la casa donde vivía con mis hijos, desconcentrada totalmente en el trabajo y por tanto cometiendo mil errores, vivía angustiada, estresada, ya esto era mi cotidianidad, mi espectáculo de cada día.

Miro hacia atrás y agradezco que fue corto el tiempo de máxima turbulencia, sin embargo, ya había vivido tanta insatisfacción, que esto me significó entrar en saturación, ese estado en el que dices: “Estoy cansada de sufrir!”. Desde allí he ido comprendiendo, interiorizando y verificando estos tres (3) aprendizajes que hoy quiero compartirles:

Soy la única responsable de mi experiencia, no soy víctima de nada ni de nadie!

Cuando sientes que has dado lo mejor de ti, cuando crees que has sido una buena esposa, una buena madre, una buena profesional y aun así la vida no te responde, es doloroso, es confrontante, porque te preguntas: ¿Qué he hecho yo para merecer esto?

Fue ahí cuando estaba victimizada, agotada y casi rendida, cuando empecé a encontrar respuestas, y fue duro para mi ego “siempre buenecito”, reconocer principalmente dos cosas:

  1. Que ninguna circunstancia ni persona estaba bajo mi control, por tanto no era en ellos en quien debía enfocarme, sino en mí!
  2. Que si estos eran mis resultados, algo no estaba haciendo correctamente, y allí resonaba en mi mente, la frase de Jesús que reza: “Por sus frutos los conoceréis”.

Ese momento fue crucial para mi vida, tan impactante como poderoso. Empezaba a encontrarle sentido a “somos espíritu viviendo una experiencia humana”.

Y ¿para qué? para evolucionar, venimos a este lugar llamado tierra como quien asiste a una escuela, y en la vivencia diaria se nos presentan un sinnúmero de circunstancias diseñadas para ese propósito amoroso y perfecto de nuestro aprendizaje.

Por lo tanto yo tengo la responsabilidad de co-crear, con mi apertura a la vida, con la aceptación de todo y todos como son, una experiencia mas liviana, pues conforme avanzo en mi aprendizaje, voy aprobando materias para las cuales ya no necesitaré pruebas.

Esto me llevó a mirarme a mi, a revisar a la luz de las Leyes Universales (que desconocía y violaba por doquier, recibiendo las consecuencias), mis pensamientos, acciones, emociones. Tomando el control de mi propia vida, elevando de una forma mágica mis indicadores externos e internos.

No estamos separados de Dios

Entendí además y lo interiorizo cada día: No estamos separados ni distantes de Dios. Dios no es un señor de barba blanca sentado en una nube junto a la luna, observándonos para premiarnos y castigarnos. No! Dios es todo! Omnipotente, omnipresente, omnisciente, TODO, está en todos y todos estamos en Él.

¿Cómo podría suceder algo que se escape a su voluntad? ¿Y si su voluntad es la mía, quién soy en esencia? Un ser creado a imagen y semejanza de Dios, un alma, un espíritu, una energía, parte de Dios, de la vida, del universo, de la consciencia universal, cuyo propósito mas elevado es evolucionar, por tanto ¿que podría suceder que estuviera fuera de mi voluntad? ¿De la voluntad de mi alma?

Por tanto dejé de preguntarme porque y empecé a cuestionarme el para qué de cada circunstancia, logrando integrarme a la vida, desarrollando la comprensión de cada situación y entrenando el músculo de la confianza que a su vez ha acrecentado maravillosamente mis niveles de paz interior y satisfacción.

Aceptar no es resignación, es fluir con aquello que no está en mi control

Esto me enseñó a aceptar el momento presente como es, sin juzgarlo desde la dualidad. Comprendiéndolo como un simple fragmento de todo un engranaje perfecto diseñado con un propósito pedagógico de amor, aún detrás de las circunstancias más difíciles e inexplicables, está la dinámica de la perfección divina.

Así como los planetas no hacen esfuerzo por mantener su sincronía, ni las plantas por conservar la vida, así nosotros somos parte de esta sabiduría infinita que sostiene y nos conduce con amor. Confiar, no resistir, fluir, disfrutar el camino sin aferrarse al resultado esperado, pues lo que sucede siempre es lo mejor para nuestro propósito mas elevado.

Este aprendizaje me ha permitido ver la vida sin juzgar la situación actual, preservando mi paz por encima de la necesidad de ganar o tener la razón, comprendiendo que yo hago lo que me corresponde y suelto la expectativa porque Dios me lleva en sus brazos amorosos hacia donde debo estar.

Hoy solo se que mi vida ha dado un vuelco que ni yo me lo creo, que estoy gozando de una muy buena salud, que mis relaciones son armónicas, que tengo a mi lado una pareja que me ama tal como yo me estaba amando, que mis recursos fluyen de forma abundante, haciendo lo que disfruto y sirviendo al universo en esta bella labor.

Todo, todo en mi vida ha cambiado positivamente, ¡y no soy perfecta! Hay mucho aprendizaje en el camino y lo recibo con amor. Solo quise compartir mis aprendizajes y experiencia para inspirar a otros, para decirles que siempre es posible transformar nuestras vidas, para contarles que esto no solo lo he verificado yo, sino muchas otras personas a las que he atendido en consulta que han reconocido esa luz que son y han logrado co-crear las vidas que alguna vez creyeron imposible vivir.

María del Mar Ríos.

 

5 Comments

  1. Yadira maria jimenez ibañez dice:

    Muy buen articulo

  2. Yadira villa dice:

    Genial creo que estoy viviendo esa etapa de mi vida ,que todo fluye atravez de mi muy agradecida con Dios y con estas bellas personas que se cruzan en mi camino para confirmar toda esta sincronía de la existencia ?

  3. […] los que te rodean… Esa maravillosa conexión que te permite re-conocerte, recordarte como el Ser Espiritual que eres, ese capaz de ser feliz con la vida como es, esa conciencia infinita que se funde con la realidad y […]

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