Biografía


Estudios


  • Acompañante en Bioneuroemoción® – Enric Corbera Institute
  • Certificada en Eneagrama integral
  • Coach Profesional – Coaching Hall International
  • Terapista Reiki
  • Ingeniera Industrial - Universidad del Norte (Barranquilla- Colombia)
  • Especialista en Finanzas - Universidad del Norte (Barranquilla- Colombia)

Perfil

profesional


Acompañante en Bioneuroemoción®, conferencista, guía y facilitadora de herramientas que ayuden al crecimiento personal de quienes deciden dejar de sufrir, de modo que logren verificar en su experiencia individual, que es posible ser feliz, a partir de su propia transformación. Hoy simplemente estoy comprometida conmigo misma en ser cada día un mejor ser humano para mí, para inspirar y estar al servicio de todos aquellos seres bonitos que la vida me permita conocer, en este camino de amor que he iniciado y por el que quiero andar por siempre.


Mi historia

de vida



Nací en Barranquilla, a las 2:00 A.M. de un 3 de marzo de 1980. Soy madre de Esteban y Santiago, dos niños muy diferentes entre sí, un par de pre-adolescentes que llenan mi vida de momentos maravillosos.
Desde muy niña fui juiciosa, estudiosa, amorosa, amiguera, alegre; me crié con mis padres y mi hermanita menor. Fui una jovencita respondona en la adolescencia, pues tuve un padre que me consintió muchísimo, me amó sin límites, pero que al ver cómo me iba haciendo una mujercita, se transformó en un hombre celoso, lo cual a esa edad me resultaba muy difícil de comprender, convirtiéndome en una joven rebelde que pedía explicaciones por todo y no las hallaba…

A los 16 años las desavenencias de la adolescencia quedaron atrás y la vida me dio un vuelco totalmente inesperado, en unas vacaciones, al regresar a casa con mi hermana, mis padres se habían separado y mi mamá ya no estaba… En una época en la que los celulares no existían, recuerdo haberla buscado incluso en los mendigos de las calles, me cuesta mucho describir la angustia y la ansiedad que sentí entonces.

Tan solo 6 meses después de convertirme en la mujer adulta de casa, con todas las responsabilidades que esto conllevó, mi papá enfermó gravemente y decidió ir a la ciudad donde vive su familia para que le ayudaran a tratar su enfermedad, de este modo, quedé a cargo de mi hermanita de 12 años, a la que me entregué en alma, vida y corazón, convirtiéndose desde entonces en el motor que me llevó a luchar, trabajar, ser madre y ama de casa con todo lo que ello implicaba, al tiempo que estudiaba, Dios se manifestó de muchas formas, envió ángeles por doquier, entre vecinos y familiares. Nada, absolutamente nada en mi vida ha sido casual, todo ha sido mágico y perfecto.

Unos años más tarde, con esfuerzo y muy motivada por salir adelante terminé Ingeniería Industrial y en cumplimiento de las prácticas empresariales, conocí al padre de mis hijos. Tenía en ese momento 22 años, mi hermanita se había ido a terminar el colegio en Medellín y fue como perder la motivación, me sentía sola, sabía que era una mujer fuerte, valiente, echada para adelante, y a la vez, me sentía una víctima de la vida, vulnerable y necesitada de compañía, esto sumado a múltiples circunstancias, me llevó a tener un matrimonio con muchas dificultades en la convivencia desde el inicio, que se convirtieron en una montaña rusa de emociones que fluctuaban entre el apego, la desconfianza, la tristeza profunda, la frustración y en ocasiones, la ilusión y la alegría de tener una familia.

Año y medio más tarde nació Esteban y un año después Santiago, quienes serían desde su concepción mi mayor motivación. Desde entonces me convertí en una maquinita de la auto-exigencia y el amor abnegado por los que amaba, obteniendo resultados muy positivos a nivel profesional y como madre, sin embargo, en mi relación de pareja, por más esfuerzos, no logramos superar las adversidades, ambos cometimos errores desde nuestra ignorancia; en medio de un proceso de confusión, dolor y finalmente de coraje en la lucha por un tiempo y un espacio de paz y sosiego, ya no fue posible continuar.

Después de la separación, pasé por la impotencia de un proyecto de vida frustrado, la sensación egoica de ser la víctima de mi expareja, luego la rabia conmigo por haber esperado tanto tiempo para tomar decisiones y seguidamente ese empezar a adaptarme a estar sola, no rendía en el trabajo, sentía temor al futuro, a la responsabilidad de enfrentar la vida sola con los niños. En medio de un estrés y una ansiedad que estaban afectando mi salud, conocí a una mujer maravillosa, con quien inicié un proceso de coaching espiritual que cambió mi vida, pasando de ser la víctima del mundo para convertirme en la protagonista y hacedora de mis días y esa tan anhelada paz y felicidad que no encontraba.

Ese cambio de percepción, sanó un dolor de más de un año en el brazo izquierdo, mi corazón y mi alma, me llevó a sentir tal plenitud que en unos meses todo aquello que había vivido cobraba sentido, ahora era una mujer nueva, agradecida y consciente de cada escena de mi vida, de mis fortalezas y debilidades, una mujer que entendió el valor del amor propio, la autocompasión y el trabajo interior.

Motivada por esa felicidad de haber verificado la información de sabiduría que mi coach me compartió, entendí que todo lo que había vivido no era más que una maestría llamada vida y que mi existencia tenía un propósito que iba más allá de ser madre, trabajar y sustentar a mi familia. Así que decidí prepararme, estudiar con mucha disciplina y amor, primero, de manera autodidacta, la información de Gerardo Schmeddling, Osho, Wayne Dyer, Louise Hay, Eckart Tolle, Enric Corbera, entre otros.

Mientras tanto mi vida transcurría entre el trabajo, los niños y la práctica de todo lo que aprendía en mis relaciones, en mi misma, logrando que el respeto, la compasión y el amor por todos los seres que me rodeaban se multiplicaran.
Un 2 de noviembre, día del cumpleaños de mi padre, en meditación una voz interior me hizo reflexionar y entender que esto era más que una pasión, así que decidí seguir el llamado del alma y sin pensarlo dos veces, estudiar para certificarme como Coach Profesional, y así inicié formalmente este camino interminable e insaciable de transformación personal.
Hoy me dedico a ser guía para la transformación de vidas, a través de consultas individuales y talleres, sintiéndome maravillada del poder de cada uno de ellos y esa capacidad de la que hemos sido dotados para usar el dolor y la dificultad como palancas que nos mueven a lugares inimaginables.