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Cinco (5) pasos para superar una dificultad

Quién no ha vivido una dificultad o un proceso confrontante? La respuesta es NADIE. Porque todos absolutamente todos vinimos a experimentarnos en este lugar y a aprender a través de aquello que más nos cuesta aceptar. De ahí que el maestro Gerardo Schmedling en su sabiduría afirmara:

“Aquello que no podemos aceptar es la única causa de nuestro sufrimiento”.

He aprendido que la vida es un gran maestro y que de nosotros depende que sea liviana o muy difícil, pues lo que sucede fuera de nosotros, de nuestras emociones y percepciones, no está en nuestro control, sin embargo, el verdadero crecimiento espiritual y despertar de la conciencia toma lugar en el momento en el que comprendemos que lo que sucede dentro de nosotros y nuestras posteriores reacciones, es lo único factible de ser gestionado.

Sin embargo, ese proceso de gestión no debe conducirnos a la represión, y quizá es esta una de las confusiones más recurrentes con relación a quienes practicamos la espiritualidad como forma de vida, esa creencia, por demás ilógica, que hace pensar que no podemos sentir tristeza ni molestia frente a las circunstancias de la vida. No, la espiritualidad nos lleva a aprender a gestionar nuestras emociones, no a reprimirlas, pues esto sí que daña al ser que somos, a nuestro ser espiritual.

¿Qué hacer entonces cuando sentimos tristeza, rabia, frustración, molestia? Buda decía: “El dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional”. Por ello he desarrollado estos cinco (5) pasos que, ante esas circunstancias de la vida, que llamamos problemas y que no son más que procesos de aprendizaje dentro del perfecto diseño pedagógico del universo, nos guiarán sanamente a superarlos sin la pretensión de cambiar la realidad, pues allí es donde yace la maestría de vivir, en la comprensión y la aceptación que produce una inefable paz.

PASO 1: GESTIONO LAS EMOCIONES ASOCIADAS A LA CIRCUNSTANCIA QUE VIVES.

Llorar! Sientir! Desahogarse y sacar del pecho esa densidad que nos habita en ese instante, esa que está allí para conectar conmigo. Si huimos de nuestras emociones, de nuestras vidas, ¿Hacia donde nos vamos a enfocar? ¿Hacia afuera? ¿A buscar culpables? ¿Para qué?

Nos cuesta tanto aceptar nuestras emociones que la mayoría en esa resistencia a sentirnos vulnerables, huimos de nosotros mismos.

El ejercicio que te sugiero es: Entra! Deja que duela, abre tu corazón y luego, déjalo salir.

Eres lo que sientes, eres lo que amas, si rechazas lo que estás sintiendo es como si te rechazaras a ti mismo. La vida está para ser sentida. Acepta tu vulnerabilidad, tus carencias, tus miedos, acéptate tal cual eres en este momento presente. Respétate, hónrate como eres en este instante.

Gestionar es limpiar desde adentro hacia fuera, soltar, liberar.
Sin embargo, ten en cuenta que este es un ejercicio para hacer contigo, no contra nadie, pues tus emociones son tu responsabilidad, no del otro. En palabras de Viktor Frankl: “Entre cualquier estímulo externo y nuestra consiguiente reacción, existe un espacio en el que tenemos la posibilidad de dar una respuesta más constructiva”.

PASO 2: ELIJO PAZ Y RECONECTO CON DIOS DESDE LA COMPRENSIÓN DE LA UNIDAD CON ÉL Y SU VOLUNTAD.

Al recordar que no hay una sola circunstancia que se suceda de manera aleatoria, acepto ahora no sólo lo que he sentido, sino también las circunstancias.

Acepto que no hay culpables, no hay nadie a quien juzgar, ninguna persona involucrada, ni yo, ni siquiera la dificultad, pues eso sería mirar atrás y olvidar que “no se mueve la hoja de un árbol si no es voluntad de Dios”

Reconecto con esa certeza y decido recuperar mi paz interior, para ello utilizo estos dos enfoques de conciencia, repito una y otra vez: “No pudo haber sido de otra manera” y “Elijo paz en lugar de esto” -Enfoques de conciencia libro Vivir el Perdón de Jorge Lomar-

Allí, desde la profunda convicción de estar en el lugar y momento indicados, ELIJO PAZ, pues no hay otro momento más que el presente, tengo claro que estoy justamente donde debo estar. Elijo paz con la certeza de reconocer que detrás de cada situación vivida está el perfecto propósito amoroso de Dios.

Elijo paz, pues mi frustración, culpa o preocupación no modificará en absoluto lo sucedido.

PASO 3: ME ABRO AL APRENDIZAJE.

Al reconocer que estamos en la escuela llamada tierra, entro en ese espacio de la conciencia en el que me abro al aprendizaje y dejo de lamentarme. Desde allí dejo de preguntar “¿Porqué?” y busco el “¿Para qué” de esta situación, pues siempre lo hay. Y si no tengo la respuesta, simplemente digo “No sé para qué, pero sé que esto hace parte del movimiento maravilloso de la vida que promueve mi aprendizaje”.

¿En cuántas ocasiones nos hemos lamentado por una situación que luego nos mueve hacia un mejor lugar, porque saca de nosotros esa fuerza interior que sólo se hace presente ante la dificultad?

Se nos ha vuelto costumbre juzgar los fragmentos de la vida y no reconocemos que la vida es una secuencia de ellos, que lo que hoy juzgamos como un mal momento, no es mas que una oportunidad para aprender y evolucionar. Las crisis, los mal llamados problemas, no son más que procesos, que en la fábrica de la vida, nos transforman en mejores seres humanos.

PASO 4: TOMO RESPONSABILIDAD DE LA SITUACIÓN

Reconociendo que no hay absolutamente nada que suceda por casualidad, ASUMO la responsabilidad de todo cuanto sucede en mi vida. Si tiene que ver conmigo yo lo he elegido.

No se trata de sentirte culpable, pues el heredero indiscutible de la culpa es el castigo y esto no cambia las cosas, la culpa nos hunde, no nos empodera, por tanto decido reconocer que no hay culpables, solo responsables.

Aquí es valiosísimo comprender que, pese a que parezca absurdo, EL ERROR ES PERFECTO, pues sólo cuando nos equivocamos y obtenemos resultados que nos confrontan, o que no nos satisfacen, es que podemos reconocer las leyes que nos rigen. Son esos los momentos que nos permiten rendirnos y decir: “No sé!”, el mágico proceso de rendición o saturación que nos motiva a doblegar nuestro ego sabelotodo y abrirnos al aprendizaje.

Siendo así, el error es uno de los componentes de nuestra vida, más importantes dentro del proceso pedagógico del universo, si y solo si, NO culpo a nada ni a nadie de mis resultados y asumo mi responsabilidad, así me hago consciente de la necesidad de actuar distinto la próxima vez, para obtener resultados de satisfacción.

Para ello puedo hacerme preguntas tales como:

¿Quién estaba siendo cuando atraje esta situación a mi vida?

Si atraje una quiebra o un despido, me pregunto:

¿Vivía en abundancia? ¿Valoraba lo que tenía o nunca era suficiente? ¿Despilfarraba mis recursos? ¿Vivía con apego al dinero?

Si atraje una pareja que no me amaba o no me trataba con respeto, me pregunto:

¿Cómo me trataba yo cuando conocí a esta persona?
¿Me estaba amando lo suficiente?
¿Elegí pareja para compartir mi felicidad o buscando quién me hiciera feliz?
¿La elegí desde el amor o por temor a la soledad?

Sólo conociendo las leyes del universo y transformando mi interior, puedo cambiar mis comportamientos y hacerme correspondiente con resultados diferentes.

PASO 5: ELEVO MI ENERGÍA

Al tener la capacidad de observar la situación desde una perspectiva mas elevada puedo entonces recuperar mis emociones, mi energía.

Cuidar mis estados emocionales es no hundirme en el dolor o la rabia, es reconectar con la presencia que me habita. Es tomarme el tiempo para estar en soledad, meditar y reconocerme en unidad con Dios, reconocer que no necesito hacer nada para SER VALIOSO.

Soy un ser espiritual viviendo una experiencia humana, soy el inocente, amado, guiado y sostenido hijo de Dios. Al des-identificarme del cuerpo, del ego, logro recordar que soy un pedacito de esa Consciencia creadora del universo, esa con la que yo colaboro en la co-creación de cada nueva experiencia y unos mejores resultados.

Conectar con lo que somos es sabernos el AMOR que somos, desde allí no necesito el poder que busca mi personalidad, desde allí conecto con un poder silencioso, sabio, sosegado, abundante, de plenitud, un poder que no necesita nada para ser feliz o sentirse completo.

Y desde allí, sin esfuerzo ni resistencia, sin lucha, en el amor mas puro, descanso y veo como se aliviana mi experiencia y se trasciende cualquier dificultad, pues dejan estas de ser problemas para convertirse en procesos pedagógicos de amor no aleatorios, que ya no me pasan a mí, sino para mí, como un regalo de la vida al servicio de mi EVOLUCIÓN.

María del Mar Ríos Rivera

Coach de vida.

 

2 Comments

  1. Clsudia dice:

    Gracias, muy practico😘

  2. […] la compasión empieza por ti. Frente a las dificultades, aprende a gestionar tus emociones, en este artículo te regalo unos pasos para […]

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