En este espacio encontrarás artículos en los que combino mi experiencia de vida, la información que he aprendido en este camino y casos propios y de consultantes en los que te explico como trabajando en ti, puedes verificar un avance significativo en todas las areas de tu vida.


Desde pequeños escuchamos a nuestros padres, abuelos y cuidadores decir que teníamos que ser obedientes, estudiar mucho, esforzarnos, ser disciplinados y “buenos”, como si ya nuestra esencia no fuese esa: la absoluta bondad.  Todas estas indicaciones, impregnadas de la mejor voluntad del mundo, pretendían que nuestra vida fuera acorde a lo que ellos creían que era lo correcto para nosotros.

Sin embargo es sencillo darnos cuenta al mirar atrás que ha sido imposible programar la vida que nos ha ido sucediendo, si bien parece que hemos hecho elecciones, también es cierto que hemos experimentado diversas circunstancias que no eran previsibles y que simplemente fueron.

Y entonces recuerdas que no pudiste estudiar la carrera que querías porque no alcanzaba el dinero, o no pudiste tener el matrimonio hasta que la muerte los separara porque tu esposo te dejó por otra, o no pudiste tener hijos porque te dijeron que tenías dificultades para ellos, o jurabas vivir siempre en tu ciudad de nacimiento y te surgió una posibilidad en otro lugar y sentiste que no tenías más opciones para generar ingresos, o querías llevar de viaje a Israel a tu mamá y falleció antes de lo previsto, o querías ser futbolista y se te lesionó la rodilla, o querías ascender en la empresa y de repente la vendieron a unos extranjeros que hicieron recorte de personal incluyéndote a ti, o estabas trabajando duro para tener la mejor empresa constructora del país y la crisis económica tiró al piso el sector de la construcción y te quebraste, o cuidaste y ejercitaste mucho tu cuerpo para tener tonificado cada músculo y tuviste un accidente que te impidió volver a entrenar, o querías ser millonario y como creías que ibas a ser feliz cuando fueras rico, cometiste errores y hoy estás privado de la libertad…

Podría escribir páginas enteras de los movimientos a los que estamos sujetos mientras experimentamos este camino llamado vida, y si lo revisas te das cuenta que NO SOMOS LIBRES, pues no programamos nada, no podemos controlar lo que sucede, la vida simplemente ES.

Sin embargo desde siempre nos han hablado de libre albedrío, y lees dos párrafos arriba y con los ojos saltones dices: ¡¿LIBRE ALBEDRÍO?!

Si, libre albedrío…

Este lunes tuve una oportunidad maravillosa en relación con este tema, estuve compartiendo con un grupo de mujeres preciosas que están recluidas bajo prisión, y sí, todas están privadas de la libertad física, pero algunas están privadas también de la verdadera libertad, la libertad interior.  Ese encuentro fue perfecto para reconocer una vez más que el libre albedrío si existe, aún cuando las circunstancias sean inamovibles.

Pude darme cuenta que algunas de ellas eligieron vivir su condena con amargura y dolor, encerradas en sus celdas o en el patio compartiendo sus historias tristes con sus compañeras.  Otras eligieron aprender a coser, o a hacer peluquería, u otras actividades y así hacen de este, un tiempo en el que disfrutan el compartir y asumen con aceptación y amor sus circunstancias.

Y entonces me sentí bendecida por poder acompañarlas en esa decisión de ser libres emocionalmente, aunque su cuerpo esté condenado a no estarlo, y allí pude sentir a su libre albedrío expresarse y a su Ser manifestarse.

Esa es la verdadera libertad, la libertad interior, la libertad de elegir como vivir cada instante, se ajuste o no a lo que pretendías, y ese es el verdadero perdón, una voluntad de aceptar completamente la experiencia con la certeza de ser uno con ella, sin juicios ni etiquetas, pues no tiene sentido el conflicto interno que esto genera cuando sabemos que el control no es más que una utopía.

Un Curso de Milagros.

“Las pruebas por las que pasas no son más que lecciones que aún no has aprendido que vuelven a presentarse de nuevo a fin de que donde antes hiciste una elección errónea, puedas ahora hacer una mejor y escaparte así del dolor que te ocasionó lo que elegiste previamente. En toda dificultad, disgusto o confusión, Cristo te llama y te dice con ternura: Hermano mío, elige de nuevo”.


El libre albedrío es esa posibilidad de elegir pensar con la mente que está en paz con todo lo que es, que acepta, que ama, en lugar de elegir la mente que lucha, que entra en conflicto, que se frustra ante la imposibilidad de controlar lo externo. 

El sistema de pensamiento del Amor no interfiere en tu voluntad ni te invade, simplemente está allí esperando por ti, permitiendo que vivas tus elecciones, para, en cuanto así lo decidas y te rindas y te permitas ser conducido hacia la paz y la libertad.

Intentas controlar y temes porque crees que hay algo seguro aquí o que tienes alguna idea de lo que te conviene. Mas si reconocieras cuanto poder tienes en el Amor, no dudarías en manifestar la voluntad de entregarte y permitirle actuar a través de ti, nunca estás solo, siempre estás siendo guiado y cuando descansas en esa certeza, aflora la verdadera paz, esa es la única y verdadera libertad.




Un Curso de Milagros

“Si estás dispuesto a renunciar al papel de guardián de tu sistema de pensamiento y ofrecérmelo a mi, yo lo corregiré con gran delicadeza y te conduciré de regreso a Dios”

Te comparto un aparte de esta lección de Un curso de milagros, que me encanta recordar cada vez que me observo luchando contra la vida:

LECCIÓN 24
No percibo lo que más me conviene.

“No te das cuenta en ninguna de las situaciones que se presen­tan ante ti del desenlace que te haría feliz. No tienes, por lo tanto, una pauta por la que regir debidamente tus acciones, ni manera alguna de juzgar sus resultados. Lo que haces está deter­minado por tu percepción de la situación de que se trate, y esa percepción es errónea. Es inevitable, pues, que nada de lo que hagas sea en beneficio de lo que más te conviene. No obstante, lo que más te conviene constituye tu único objetivo en toda situa­ción que se perciba correctamente. De lo contrario, te resultará imposible reconocerlo.

Si te dieses cuenta de que en realidad no percibes lo que más te conviene, se te podría enseñar lo que ello es. Pero como estás convencido de que lo sabes, no puedes aprender. La idea de hoy es un paso encaminado a hacer que tu mente se vuelva receptiva de manera que el aprendizaje pueda dar comienzo.”

Ejercicio:

Hoy te invito a que practiques el estado de presencia, aquiétate voluntariamente y atiende tu estado interno, obsérvalo, siéntelo y date cuenta si estás aceptando cada instante tal cual es. 

Contempla lo que sucede a tu alrededor, personas, circunstancias, y ahora ve a tu cuerpo, toma consciencia de él y siente si está contraído o expandido, siente tu respiración si está agitada o serena, escucha los pensamientos que pasan en este momento sin engancharte con ellos, date cuenta si hay pensamientos de pasado, preocupaciones de futuro, y respira, re-conéctate con ese símbolo de la vida que es el aire, respira y vuelve a este instante presente.

Si quieres pon una alarma para hacer este ejercicio y observa cuánta guerra interna innecesaria se produce en ti sin que seas consciente de ella, siente cuanto duele oponerse internamente a lo que es, y ahora ríndete y entrega el control, suelta voluntariamente todas tus suposiciones y anticipaciones. Vacíate de tu pequeño yo y hazte a un lado para que el Ser se expanda totalmente en ti.

Descansa en Dios, nunca has controlado nada, suelta la ilusión de control, entrégate a la sabiduría del Amor que te guía. Respira, estás a salvo, siempre.

Estar presente te permitirá sentir si incluso deseas aún permanecer allí, en ese lugar, con esas personas, o si te está permitido salir de ese lugar o no relacionarte con quienes sientes esto. Si no te es posible, es porque allí tu experiencia de aceptación y regreso al Ser de Amor y expansión que eres, es sin duda una tarea que has pedido para tu aprendizaje.

Eres Amor incondicional, eres Totalidad. Nada puede condicionar tu estado interno, allí está tu libertad, tu ya eres paz, regresa ahí, ese es tu verdadero hogar.


“Todo obra conjuntamente para el bien, salvo a juicio del Ego”
Un curso de milagros.

Te abrazo en Amor y Servicio,

María del Mar.


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